martes, 2 de mayo de 2017

Master chef de explotación

MASTER CHEF de explotación

Que parecemos nuevos. Que todo está inventado. Que os soliviantáis porque habéis descubierto que bajo los manteles de alto copete se esconde la mugre de la explotación, como algo nuevo y sorprendente. Que no os entra en la cabeza que “para ser rico, o se es ladrón o hijo de ladrón” Al fin y al cabo lo que Jordi Cruz defiende con tanta vehemencia y que tanto os ha cabreado, lo defendéis cuando hablamos de becas. O lo maquilláis con eso de la formación dual. Sí, es explotación. No, no es nuevo, es tan viejo como los Gremios y estamos permitiendo que lo afinen, lo mejoren y perfeccionen.

Dice Jordi Cruz, lo mismo que dirían el resto de Chefs si les preguntasen, que si tuvieran que pagar a toda la plantilla el negocio no sería sostenible, y no tendría un palacete de 3 millones de €uros. O sea, que no serían competitivos y serían simples hosteleros. ¿Nos suena? O acaso creéis que la empresa que regala estrellas tan alegremente no basa su éxito en la explotación o en la precarización. A ver si el que le den la medalla de oro de la Diputación Foral de Álava lo tapa todo, despidos incluidos.

Los colegas del Jordi coinciden en sus argumentaciones. Contentos debieran estar los becados por ser alimentados mientras disfrutan del privilegio de aprender su profesión con los maestros orfebres gastronómicos. Igual de felices que todos esos becarios que trabajan en medios de comunicación, en investigaciones científicas, o aquellos que van de prácticas en sus estudios. Porque el trabajo dignifica. El trabajo es nuestro objetivo, y si encima trabajamos de lo que nos gusta deberíamos hasta pagar.

Pues se está quedando una buena tarde para la revolución. Lástima que no estemos preparados ni para una huelga general. Eh, y no digamos para una huelga general que no se quede en un grito de impotencia de un día. Una huelga general de verdad, de esas que buscan poner en jaque a empresas y mangantes. Una huelga general política, contra el régimen de terror que nos aplican. Contra el militarismo que nos recorta. Una huelga general de clase, y no sólo con la referencia del empleo, sino como clases populares y desahuciadas. Porque todo es político aunque al PNV le duela. Lucha social en todos los frentes, porque este modelo es global y nos oprime desde todos los costados.  Sin olvidarnos de nadie, de trabajadoras con o sin empleo remunerado, de estudiantes, de paradas, de excluidas, de represaliadas, de presas.

Sí, también los y las presas son nuestra responsabilidad. Todas, sin exclusión, porque excluidos ya están. Porque el presidio en el capitalismo es presidio de clase. Porque el rico nunca entra, y el pobre nunca sale. 150 presos muertos entre los muros de las prisiones en un Estado que se dice de derecho y que no tiene pena de muerte. Muchas son, demasiadas para que nos olvidemos de ellas, para que obviemos palabras como las de Zoido diciendo que sólo saldrán de prisión aquellos a quienes ya les digan que les quedan menos de dos meses de vida.


Se queda buena tarde para que homenajeemos de la mejor manera la toma del Palacio de Invierno. Y es tiempo de que empecemos a hablar sin complejos, porque sin complejos es como los fascistas golpean en Bilbo, en Madrid, o cantan la Marsellesa. Nosotras o el caos. Nosotras o sus fortunas. Es una cuestión de mera supervivencia.