jueves, 25 de mayo de 2017

Errekaleor, una piedra y un zapato

ERREKALEOR, UNA PIEDRA y UN ZAPATO

“A todos los gasteiztarras les gustaría vivir sin pagar el alquiler, el agua o la electricidad” Peio Lpz de Munain concejal del PSE en el Ayto de Gasteiz

“El ser humano nace, crece, se reproduce y muere” definición de la vida en un libro de la EGB.

Ambas frases son verdad. Ambas frases son una mierda. Supongo que todas, que ya tenemos una cierta edad, asumimos que la vida es un poquito más complejo que esa definición. Pues de igual manera debiéramos asumir que la okupación es algo mucho más complejo que dejar de pagar unas facturas. Sin embargo, la sencillez, la candidez vende, y nuestros amados líderes liberales lo saben de sobra. Así que, con la limitación que concede un post voy a intentar desmontar unas cuantas verdades absolutas sobre Errekaleor y eso que denominan movimiento okupa.

“Los okupas son 4 jetas perro-flautas” Herederos de los hippies y el Punk añado, aunque nada esté más lejos de la realidad. La ocupación existe desde el mismo momento en que existe la propiedad privada. Toda propiedad puede ser ocupada por otra persona. Viviendas, tierras, fábricas. La necesidad, la injusticia, o el interés político de cada momento ponen el límite. No es algo moderno y mucho menos una moda. Del Imperio Romano a nuestros días nos ha llegado toda una legislación al respecto. Un ejemplo de ello es la usucapión, proceso por el cual una persona que ha ocupado o usado una propiedad abandonada por su dueño por un espacio de tiempo determinado pasa a ser el propietario legal del bien.

A lo largo de la historia se han sucedido procesos individuales y colectivos de ocupación de la más diversa índole, demostrando la heterogeneidad de estos procesos. Y en el mismo Errekaleor, si nos molestamos en acercarnos, veremos que conviven personas de muy diverso origen y con objetivos vitales divergentes. Pero siempre es más fácil atacar si pensamos en “los okupas” como un todo granítico e inmutable.

“Los okupas viven fuera de la Ley” “Todos tenemos la obligación de cumplir las normas de convivencia de que nos hemos dotado” Dicho así como negarlo. Pero lo cierto es que la Ley es moldeable y está sujeta al interés político del momento. Lo que ahora es ilegal mañana puede dejar de serlo y la ocupación no está al margen de esa realidad. De hecho, como he dicho antes, si la ocupación fuera negada totalmente no se recogería la usucapión. Pero además, en diferentes épocas y estados, incluso ha sido promovida o consentida por el poder. Procesos de ocupación de fábricas que han terminado siendo nacionalizadas, de tierras de cultivo y reformas agrarias… o un caso que seguro escocerá a más de uno, la ocupación como arma del Estado para colonizar otro territorio tal y cómo hace el Estado sionista de Israel con los “asentamientos” en Gaza y Cisjordania.

“Errekaleor no es la utopía perfecta que algunos se piensan” Toma, y el Capitalismo no es EL paraíso, y en la URSS no ataban perros con longanizas. Esta afirmación me encanta, porque además suele venir de personas que se dicen contrarios al sistema actual y a quienes un proceso de ocupación y autogestión coloca en unas contradicciones incómodas (como a todos, incluido a quienes ocupan) Errekaleor no es perfecto, yo tampoco. Es una prueba empírica de otro modelo, y cómo tal, como experimento, tendrá errores y aciertos, pero mal haremos quienes abogamos por crear alternativas a este sistema depredador si arrancamos cada brote que surge sólo porque nos parezca que el tronco se está desviando. ¿Cómo encaja un olivo en un bosque de rectos pinos?

Podría seguir y escribir un buen tocho, (de hecho lo tengo escrito), con mucho más detalle, pero un post da para lo que da. Lo cierto es que Errekaleor es una piedra en el zapato de quien gobierna. No lo matará, pero lo incomoda. Y arrancarlo ahora que está naciendo es más sencillo que arriesgarse a que arraigue, a que puedan llegar a apostar por no tener que “robar” o, mejor dicho, expropiar la electricidad al ladrón (IBERDROLA) y lograr autosuficiencia energética, o pongan en marcha procesos de gestión de residuos propios y sostenibles. Porque si eso ocurriese estarían perdiendo muchos de sus argumentos “incontestables”. O quizás no, quizás tengan razón los agoreros y el experimento de Errekaleor fracase. Pero si es así, si tan seguros están de su fracaso ¿Por qué no dejar que muera por sí mismo?


Por último, mal haríamos en intentar instrumentalizar políticamente este u otros movimientos de ocupación, y mucho peor si alguien tiene la tentación de defender su institucionalización. Nada ha sido más dañino para las expropiaciones de fábricas que la legalización e institucionalización a través de las Sociedades Anónimas Laborales. Sea como fuere, Errekaleor existe y resiste, y mientras lo haga es obligación de todas quienes creemos que hay que forjar alternativas reales, defenderlo. Sin caer en la tentación de querer convertirnos en guía, dejando que cometan sus errores y estando a su lado para aprender de sus aciertos. Porque Errekaleor es la piedra en un zapato que nos queda pequeño, muy pequeño.