martes, 9 de mayo de 2017

Se empieza por un porro

SE EMPIEZA POR UN PORRO

Estoy casi seguro de que todos los nacidos en las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo anterior (Dios que viejo soy), hemos escuchado la consabida frase. Tal vez cuando nuestros progenitores nos vieron llegar a casa con los ojos enrojecidos, o cuando nos pillaron la primera “txina” en los pantalones. “Se empieza por un porro y se termina en la heroína”. Y es que, el ser humano tiene tendencia a la escalada, y en Euskal Herria lo sabemos bien teniendo entre nosotros una verdadera élite montañera.



Por supuesto, al igual que en el resto de facetas de la vida, en este de las escaladas también existen y han existido clases. Para las populares, para los hijos e hijas del proletariado, a la ya mencionada de las drogas siempre se le unía aquella de; “Se empieza robando casetes, (los jóvenes podéis buscar en la Wikipedia que eran aquellas máquinas infernales) y se termina en Nanclares” Supongo que lo mismo pasaría en las clases altas “Se empieza estafando ancianitas y se termina montando un banco” o algo así. Aunque desde luego la escalada que más les gusta y que mejor se ha conservado es aquella de “Se empieza siendo el hijo, hija de…  y se termina siendo un empresario hecho a sí mismo”

Hay escaladas de todo tipo; hacia los paraísos (fiscales) “se empieza aceptando un Rolex y se termina con una cuenta en Andorra, Panamá o las Islas Caimán” o hacia el averno de la marginación. Por supuesto, unas están bien vistas; “empezó con 24 becarios y terminó con tropecientas estrellas Michelín”, otras las consideran chiquilladas cuando las pronuncia un fascista; “Se empieza por unos tuits y se termina con un tiro en una cuneta”, y si eres rojeras… pues mejor no hablar del record de escalada y salto vertical.



Y así llegamos a las escaladas de andar por casa, esas del tipo “se empieza siendo autonomista y se termina sujetando al partido más corrupto de Europa”. Dime con quién andas y te diré quién eres. Uy, no, éste no iba aquí, hoy no estoy con el refranero. El caso es que a veces estas escaladas no tienen nada que ver con un aviso a navegantes, como era intención de nuestros progenitores, sino más bien con anhelos y deseos del propio enunciante. De esta forma se despachaba ayer Iker Merodio, periodista de imparcialidad jeltzale;




Parece ser que al PNV, y sobre todo, a su gente le está costando digerir el pacto entre partidos que han alcanzado con Mariano Rajoy y los 1000 ladrones, y la consigna es enfangar y anhelar otros tiempos. Y así en esta última semana Ortuzar, Anasagasti, y otros próceres jeltzales se dedican a desviar la atención de ese acuerdo. En fin, “Se empieza negociando con la Mafia y se termina siendo mafioso” o con zapatos de hormigón como el clan Ferrusola-Pujol. Que el que avisa no es traidor y lo de los Pujol parece un aviso a navegantes.