viernes, 20 de octubre de 2017

La heroína hecha sociedad

LA HEROÍNA HECHA SOCIEDAD

Después de la tormenta siempre llega la calma. Ardió Galiza y ahora toca la reconstrucción. Como en ocasiones anteriores, también en ésta hemos escuchado esa frase lapidaria “Sí, sí, ahora protestan, pero en las próximas elecciones volverá a ganar el PP con mayoría absoluta”. Pasó con el Prestige, pasó con el Alvia, y otras tantas veces antes de los incendios. Y quien lo pronuncia se queda tan ancho. Con esa aura de superioridad moral que le otorga pensar que en su comunidad de vecinos no ocurre lo mismo, ya sea con el PP en la Meseta y alrededores, con el PsoE en Andalucía, o el PNV por estos lares.

Piensan, o pensamos, que los galegos son tontos, que no son conscientes de que estos incendios son provocados por la nefasta gestión que se hace de los montes, del agro, del rural. Pero no es tan sencillo. Es la lucha constante entre lo posible y lo inmediato. Eres un parado de larga duración y te dicen que tu futuro pasa por formarte y que en cuatro o cinco años, con una titulación encontrarás trabajo, pero tú necesitas pagar la hipoteca mañana, necesitas poner un plato de alubias sobre la mesa hoy mismo. ¿Me formo o acepto ese trabajo de mierda, explotado que apenas me dará para subsistir? Y es con este dilema con el que se compran voluntades, votos y elecciones.

¿Acaso somos tan ingenuos y pensamos que los andaluces no son conscientes de que su situación viene derivada de las políticas coloniales implantadas durante décadas, y que el PsoE no hace sino perpetuar? Pero la solución lleva tiempo, inversión, y no pocas incertidumbres. Y sin embargo el PsoE les da, o así lo creen muchos, la certeza del PER, de la inmediatez. No soluciona nada y los ata a un modelo que los condena, sí, pero a la vez, en lo inmediato les da una pequeña seguridad.

Esa también es la política generalizada para el primer sector en Europa. Necesitamos un cambio de modelo, un cambio en los hábitos de consumo, de cultivo, de explotación, y eso los primeros que lo saben son los propios agricultores. Pero al mismo tiempo son conscientes de que ese cambio supone años duros, muy duros, de inseguridad y de desconocimiento de qué se encontrarán al final del camino. Por el contrario, la política de subvenciones les asegura la subsistencia a corto plazo. Lo inmediato otra vez enfrentado a lo necesario.


Esa es también la situación de Galiza, y eso lo saben muy bien Feijoo y sus caciques. Por eso la Xunta ha tardado tan sólo 72 horas en aprobar un paquete extraordinario de ayudas a las personas afectadas por lo que ellos llaman “terrorismo incendiario” con el fin de lavar su responsabilidad. Las ayudas serán una miseria en comparación con el daño perpetrado, y no suponen una garantía de no repetición de la tragedia. Y eso lo sabemos todas, sí, pero la solución requiere de años, décadas de inversiones que no darán beneficios inmediatos y el PP me ofrece morfina para el cáncer que me han provocado. Vivimos y soportamos un Sistema que además de ser asesino y depredador produce dependencia. La heroína hecha sociedad.