lunes, 27 de marzo de 2017

slavering

HAZ SLAVERING

Nos lo están descubriendo los gurús de las modas, y El País nos lo explica por fascículos (que son los lados sombríos del fascio). Hoy ser pobre mola. Quedarte encerrado en casa el fin de semana es señal de clase media, porque si fueras pobre de verdad o no tendrías casa, o estarías explotado sin fin de semana. Que no puedas salir por falta de dinero, porque no te lo puedas permitir es sólo tu opción personal, porque tú eres guay y practicas “nesting” que en inglés mola más.


Pero si el nesting no te parece lo más cool, siempre podrás lanzarte al “friganismo” que no es más que comer de los contenedores con clase. Eso sí, mejor si llevas un corte de pelo años 30 y barba de leñador canadiense no te vayan a confundir con un vulgar mendigo, vagabundo, o sintecho, que lo tuyo es clase.


De trivializar, que no jugar al trivial, para normalizar la pobreza va la cosa. Así es normal que se pongan a la venta camisetas que nos avergonzaban en la juventud. Aquellas provenientes de campañas publicitarias y que inundaban los barrios obreros. Camisetas de marca. Mirinda, Pepsi, Tulipan, Chapuzas Pepe Gotera y Otilio… etc. Es lo más “in” para no quedarse “out”. No nos llegaban las campañas navideñas de “ponga a su mesa un pobre”, ahora nos vomitan que ser pobre mola. Seguimos perdiendo la guerra.
Como privan esos reportajes del “barbero de los sintecho”, del “fotógrafo de los sintecho”, trasmitiendo valores importantes. Pobres sí, pero dignos. Aunque la dignidad nunca la perdieran, en todo caso se la robaron los verdaderamente indignos, esos que llevan trajes italianos con corbata y maletín. Pero contra esos no hay campañas, que está mal visto atacar a hombres blancos “hechos a sí mismos”. Porque hay que recordar que en este mundo capitalista si eres pobre lo eres por elección. Porque no te esfuerzas lo suficiente, ya que si lo hicieras, y lo sabes, tú puedes hacer todo lo que te propongas, puedes llegar a ser Botín, o Amancio Ortega. Y perdemos otra batalla.
Y es que pretendemos defender a las clases populares, a las clases bajas, pero pretendemos hacerlo sin señalar al enemigo. Lástima que Gila ya no esté entre nosotros porque seguramente haría un chiste bélico de esta situación. Intentamos construir parapetos para defendernos del bombardeo sin querer reconocer que nos bombardean y así es imposible.

Para terminar con la pobreza es irremediable que reduzcamos la acumulación de riqueza, pero claro, eso significa decir claramente que “el que es rico, o es ladrón o hijo de ladrón”. Claro que eso está mal visto, así que es mejor asumir que ser esclavo no es tan malo, que la esclavitud es una nueva moda vintage, y las cadenas de hierro atadas a nuestras muñecas y tobillos son complementos “cool” que hacen juego con nuestros harapos. Haz “slavering” ponte a la última.