jueves, 21 de septiembre de 2017

L´estaca

L´ESTACA
Un hombre de apariencia gris vestido de riguroso luto detrás del atril. Tras él un enorme escudo de los Borbones. Algo esquinadas dos banderas, la del Reino y la de Europa. La imagen me lleva a las ruedas de prensa hollywoodienses en la White House, y me imagino a este hombre cetrino, algo ceceante, creyéndose en poder de los códigos nucleares. Habla tratando de trasmitir serenidad y firmeza, cual General al mando. De su boca salen amenazas, viéndose quizá cómo un Donald Trump de provincias subido al púlpito de las Naciones Unidas. “No tendremos otra opción que destruir totalmente a Corea del Norte”. Porque el maltratador nunca es el culpable, la culpa es de la víctima, bien lo sabe la mitad de la población. “Están a tiempo de evitar males mayores”, ríndanse. “Regresen a la Ley y la Democracia (¿orgánica?)”.

A 624 km de allí, en el puerto de Barcelona, 4000 agentes de policía embarcan en sus casas flotantes. Llevan democracia para repartir con sus porras, sus peloteras, y sus armas cortas y largas. El día ha sido largo registrando sedes, consellerias, empresas. En muchos casos sin orden judicial siquiera, para qué, tienen la fuerza del matón. Frente a ellos un pueblo digno echado a la calle, bailando, cantando, a veces con caras tensas, con temor pero sin miedo. Los policías también son pueblo, pero no lo saben porque con su placa les dieron su cuota de poder contra el débil.

La prensa nos cuenta la feria según le fue en ella. Cada cual a su gusto y para sus clientes. Periodistas de cadenas televisivas que llaman nazis a los catalanes independentistas se adentran con micro y cámara en la marabunta de gente que está defendiendo sus instituciones. La cámara se mueve agitada. El periodista dice que no le dejan trabajar. Nos trasmiten la guerra, una guerra inventada. Llegarán a pagar por las  imágenes como hacía aquel reportero de guerra ahora venido a intelecto patrio con letra T en la RAE. Editoriales incendiarias escritas en las cavernas prenden un fuego que quema pero no arrasa la voluntad de un pueblo que ya se fue.


Cualquier noche de estas (A)manece, soñaba un joven ácrata que alternaba el paro con empleos mal pagados. Nos roban, nos explotan, nos engañan, gritaba. Sólo escuchaban cuatro. La burbuja se iba inflando. ¿No oís vuestras cadenas? Y se rompió el sueño pero no terminamos de despertar. Su zapato cada vez más cerca de nuestras cabezas. Silencio. Y un pueblo que se sueña nación se está convirtiendo en despertador. Caen las máscaras y los actores quedan al descubierto. Ellos nunca se fueron. La estaca no cayó, seguía bien amarrada al suelo, sólo la tintaron de democracia. No es su lucha, no es una sola lucha. Catalunya tira por allí, si tiramos nosotros por aquí seguro que esta vez sí que cae. No me vendas equidistancias rancias. No te excuses en luchas que no has hecho ni cuando te robaban tus derechos. El agua tibia en la ducha, hoy me quemo. Quiero ser Barcelona, Terrasa, Vic, Girona, Manresa, quiero ser pueblo. También quiero ser Vallekas, Marinaleda, aceitunero en Jaén, Irmandiño en Santiago. Hoy quiero ser vida en movimiento frente al hombre de luto y su séquito. Hoy canto al vent, vuelve a haber arena de playa bajo las ramblas y hay esperanza, quizá también la haya bajo la Virgen Blanca.