jueves, 12 de mayo de 2016

tribus malfolladas

TRIBUS MALFOLLADAS
            Y van… nos estamos acostumbrando a que la prensa, en especial aquella más cercana a los círculos de poder, desprecie, insulte y veje a quién no comparte su ideario. Algo que es aún más evidente si quien se atreve a poner en cuestión los valores de este Sistema es una mujer. ¡Herejía! De modo que no es difícil encontrar, día sí y día también, titulares que merecerían, no un post, sino un gulag, así, directamente, porque puestos a decir barbaridades permitidme que me apunte al carro, al menos hasta la próxima Araña.
            El último capítulo de esta macabra costumbre que se está convirtiendo en arte y tradición, y gracias al cual después nos enteraremos que seguimos vivos, ya que sin esos ataques constantes seguramente las gentes de izquierda ya nos habríamos extinguido, pues el último capítulo no es otro que la desacreditación, la enésima, de Anna Gabriel (diputada por las CUP) por utilizar y desarrollar un proverbio africano; “Para educar a un niño hace falta la tribu entera” concepto que ya desarrollaba Platón hace más de 2500 años. Pero vamos que en el Estado son más de filósofos como Savater a quien el conflicto vasco “le divertía”.
            Si no viviésemos en una sociedad enferma y alienada, es muy probable que el discurso de Anna Gabriel pudiese abrir un debate serio sobre el modelo de sociedad que hemos construido. Pero el Reino de Felipe es cómo el graciosete que todos hemos conocido en clase y que en medio de una explicación de su profesor grita “Ja, ja, ha dicho tribu”  y cualquier reflexión seria queda ahogada en el tumultuoso jolgorio posterior, y el niño malcriado y misógino se crece y añade, “y lo ha dicho la roja malfollada” y la platea rompe en aplausos, y el profesor ve cómo su clase se va al garete. “Hoy tampoco aprenderán nada”
            Debería preocuparnos mucho esta situación, sin embargo los ofendidos son ellos, los graciosetes, porque claro, resulta que la reflexión de Anna viene a poner en cuestión su moral, su ética, su familia judeo-cristiana, y todos los cimientos en los que se basa su reducido pensamiento, y eso no se puede permitir. No pueden permitir que nadie dude de que la educación de los y las niñas debe enclaustrarse en el hogar, en la familia, en el ámbito privado, evitando a toda costa la creación de lazos sociales más allá de los estrictamente convenientes, no vaya a ser que fortalezcamos en concepto social entre la masa.
Hace décadas que nos cargamos también el criterio educativo de la escuela para convertir a la misma en un centro de formación e instrucción, que, por mucho que traten de vender lo contrario, poco o nada tienen que ver con la educación. Hace tiempo ya que las relaciones vecinales se pusieron en cuestión, y mis recuerdos de pasar tardes en casa de mis vecinos mientras mis progenitores trabajaban, han pasado a mejor vida. Y avanzamos en la sociedad del YO ante todo, y nos sorprendemos.

Con estos mimbres esos cestos. Y yo me lamento, pero no tanto por los insultos a los que por desgracia nos estamos acostumbrando, sino porque por enésima vez el tumulto de los tontos, el barullo interesado nos cierra el paso a un debate profundo, y porque nuevamente no aprehenderemos nada, porque nada nos dejan aprender, y así pasan los días y los años. Rojas, putas y malfolladas, y no piensen más, rían las gracietas y descansen que no hay nada que ver aquí.