lunes, 22 de febrero de 2016

La huelga no es un derecho

LA HUELGA NO ES UN DERECHO

“Cuánto más corrupto es un Estado más leyes tiene” Tácito.

            En los últimos meses no hago más que escuchar y leer sobre el derecho de huelga. Cierto es que en la mayoría de los casos estos comentarios son bienintencionados y su objetivo se centra en denunciar la represión que sufren los trabajadores en su ejercicio de la misma. Sin embargo hay algo que me repatea, y eso no es sino el continuo llamado a respetar el derecho de huelga como si de un mantra se tratara.

            La huelga, antes que un derecho, y antes de ser reconocida como tal, es una herramienta, quizás la fundamental, para la lucha obrera. Por propia definición, la huelga busca colocar en una condición de igualdad a la clase proletaria frente al capitalista. Cuando son los empresarios los que tienen la vida de sus plantillas en sus manos, jugando con sus condiciones laborales, con sus jornadas y salarios, la huelga busca colocar al empresario en una situación crítica, sin producción ni beneficios, para demostrar la verdadera fuerza del trabajo. La huelga es por tanto un arma y como tal, el poder ansía regularla, y tenerla bajo control.

            Es deseo del poder regular la huelga y con esa regulación justificar la represión sobre la misma. Esa es la única verdad. Porque si no nos hiciéramos trampas a nosotras mismas nos daríamos cuenta de que esto es así de simple. La cuestión es que la huelga es en sí misma un ejercicio de libertad y cómo tal debiera ser tratado. Por supuesto que ejercitar la libertad no puede, en ningún caso, atentar contra los derechos básicos del resto, y para eso existen suficientes normas y leyes, amén de jueces y policías. Sin embargo, ahí debieran acabar las cortapisas, el cómo, el cuándo y el resto de condicionantes corresponde en exclusividad a la clase trabajadora definirlas.

            Parece increíble que desde la izquierda se ponga lo anterior en cuestión y entremos a debatir si es o no derecho. Parece mentira que después de ver cómo el Estado ha llegado a utilizar al ejército para boicotear una huelga cómo la de controladores, que viendo cómo utilizan constantemente el “interés general” para proponer servicios mínimos del 90% y hasta el 100% cómo en Metro Madrid en 2012, en Renfe en 2013 o ambulancias en la CAV los dos últimos años, haya quien aún hoy hable del derecho a huelga y de la regulación de la misma. Habría que recordar a toda esa gente que la huelga de La Canadiense, y tantas huelgas que lograron los pocos avances que ha logrado la clase trabajadora eran ilegales.  


            Es por tanto un autoengaño pensar que una regulación de la huelga frenará o evitará la represión de los poderes económicos y estatales. Cómo lo es pensar que el Estado o los propios capitalistas van a defender que la huelga es un derecho cuando son ellos los objetivos indudables de la misma. Haríamos bien en asumir y gritar con fuerza que la huelga no es un derecho, ni queremos que lo sea, la huelga es y será nuestra herramienta de lucha, es y será ejercicio de libertad y frente a sus intentos controladores nuestra respuesta debe ser mayor organización, mayor respuesta y mayor contundencia. Ante la represión de una huelga no defendamos el derecho a ejercerla, ejerzámosla de nuevo. Ese es el único camino.