martes, 1 de marzo de 2016

1 de marzo, el collage

1 de MARZO, el COLLAGE

            Una marabunta huye de un final cruel entre escombros, detonaciones, violaciones, y asesinatos. Hacen cientos de kilómetros y se embarcan en un barquito, no velero, pero atosigado de almas para llegar a una isla, dejando amigos, familia y un reguero de muertos. Pisan por fin el Continente y caminan apestados entre robos, violencia, violaciones, asesinatos, hambre y frío, y siguen dejando amigos y familia por el camino, llenando cunetas de dolor. Alcanzan nuevas fronteras y con ellas nuevos campos de alambradas y espinos que no dan flor y los reciben con gas y los acusan, los golpean, y desaparecen, y las violan, y llegará la primavera.

            Y emergen, cómo cada 3 de marzo nuestros recuerdos, y sangran heridas sin cicatrizar, y recordamos que la impunidad la tienen ellos, los que masacraban, los que fusilaban y asesinaban desde el altar. Y recordamos, y nos duele el orgullo, nos duele ser parte de quienes ayer morían y hoy seguimos desangrándonos. Y canta un Ismael, “...ve gritos en las calles, gritos contra los que luchó...” y calaveras, y tibias, y una rojigualda pintada sobre los rostros de los obreros, sobre un monumento alzado a la dignidad y Gasteiz se levanta bombardeada.

            Y dos hombres trajeados nos venden desde un Estrado que han hallado solución a un Estado, y son 130, y les faltan más hombres que a Leónidas, pero ellos aspiran a ser Jerjés. Y con sus trajes impolutos nos hablan de libertades recortadas, de derechos cercenados, y que aún lo pueden hacer peor. Y sonríen, y les votan, y los más votados aún ríen más fuerte, porque cuanto más han robado más les han apoyado. Y nos llevan a un bucle infinito donde todas las salidas dan al mismo sitio, como una circunferencia infernal, círculo que dicen, es el símbolo de quienes son, o seran, lo que no quieren, o dicen no querer, pero que nada nos están aportando salvo querer vicepresidencias. Y vuelve a estar el CEDA, y vuelve Lerroux, y un Prieto descafeinado, y la Guardia de Asalto.


            Y todo me recuerda a los 30, pero no hay Amnistía, aunque en Logroño hoy parezca más claro el día, con cientos de sonrisas a la puerta de una prisión. Demasiado Preso Político, y muy pocos políticos presos por robo, estafa y engaño. Hoy dispara bilis mi transistor, mi televisión, mi ordenador. Los de la caverna, esos que solo ven el reflejo, los que ven distorsión, son hoy quienes gobiernan y a quienes las sonrisas que iluminan hoy desde Logroño a Elgoibar parecen herir. Heridos están, hirámoslos pues. Sonreíd, sonreíd, que a pesar de su obscuridad, aquí, allí, y en todo el mundo hay pueblos dignos que no se callan. La nuestra es una historia de derrotas, de derrota en derrota, hasta la victoria final.