lunes, 26 de septiembre de 2016

victoria del diestro regionalismo

VICTORIA DEL DIESTRO REGIONALISMO

            Pues nada, terminó la enésima fiesta de la democracia de la temporada y quedamos a la espera de un posible remake navideño. Cómo siempre hoy tocarán análisis de todos los colores y yo tampoco me resisto a poner mi grano de arena. Eso sí, fiel a mí mismo, trataré de salirme de los guiones preestablecidos, y de esa manera quiero empezar, cuestionando el dogma; ¡Qué diferentes Galiza y Euskadi! Mayoría absolutísima del PP en la primera, 5ª fuerza en la segunda, pero un denominador común en ambas, la derecha regionalista arrasa. Y aquí van mis 3 claves;

EL PP Y EL PNV COMPARTEN PROGRAMA

            Ya sé que me despellejarán por esto, pero es simplemente constatar una realidad. No creo que nadie ponga en duda que una comparativa de los programas socio-económicos de ambas formaciones tiene más puntos en común que disensos. Los matices, de hecho, suelen tener más que ver con el “negocio” propio (chanchulleos, corrupción…) que con posicionamientos socioeconómicos. Y las grandes disputas (recentralización, hegemonía de la Metrópoli, fascismo galopante…) están mucho más diluidas en el Partido Popular Galego, y no, yo no hago la comparativa entre el PNV y el PP de las “generales” sino con el que gobierna en la Galiza. Y es entre esos, PNV y PPdeG, dónde las diferencias no existen. Y en ambas comunidades, una y otra vez queda clara la mayoría social conservadora. La razón para ello nos dirán que es que en Galiza todavía reina el caciquismo, lo cual nadie podrá negar, pero pruebe a buscarse el futuro en esta CAV sin un carné del PNV entre los dientes… Hasta en eso los parecidos son más que razonables.

PP Y PNV UNIDOS POR EL FOLKLORE

            Obviar que España es un invento que no tiene arraigo social es propio del chauvinismo mesetario, pero es una realidad en toda la periferia de la Metrópoli. En todas y cada una de esas regiones existe un sentimiento mayoritario de pertenencia fuertemente arraigado, galegos, asturianos, vascos, aragoneses, catalanes, valencianos, andaluces… lo son antes que españoles, aunque ello no tenga por qué plasmarse en un movimiento o sentimiento independentista.
            Esa lectura la hizo a la perfección Fraga Iribarne cuando se buscó su retiro dorado en la tierra que le vio nacer. Por supuesto, no esperen del PP galego que remarque “hechos diferenciales” de Galiza con el Estado, pero sí que aprovechen y remarquen las diferencias culturales aunque siempre con un halo folklórico. No apostarán por impulsar el galego, pero nadie, salvo el BNG y Os Irmandiños lo utilizarán tanto. No verán banderas españolas en el diseño de su campaña, Galicia es el objeto-objetivo.
            No hay diferencias con el PNV si lo piensan. Hace tiempo que los JEL no se cuestionan su subyugación al Reino, simplemente, como buen partido regionalista lo obvian, subrayan las diferencias folkloricas pero no buscan puntos de confrontación con el Estado, no vayan a ofenderse. Eso tampoco les diferencia del PRC del Señor Revilla en Cantabria.

TENEMOS PP Y PNV PARA RATO

            Porque incluso en los resultados no hay tanta diferencia como parece. Sí, el PP tiene mayoría absolutísima en Galiza, pero la suma PNV+PP en Euskadi también alcanzaría esa mayoría. ¿Las diferencias dónde están entonces? Pues que por un lado en Galiza no existe un partido de derechas propio y todo ese espectro queda cubierto por el partido estatal. En Galiza, además, el movimiento independentista de izquierdas que podría colocar ante sus contradicciones al PP no logra un arraigo importante, frente al 18% que logra EH Bildu en la CAV, el BNG se queda en un 8%, y el resto, Podemos, PSdeG… al igual que el PSE, son más españolistas que el propio PP de Galiza.

Por el otro, que el PP vasco no ha visto el filón. El PP vasco está anclado en la “resistencia” “Los últimos de la CAV” y así terminarán sino se dan cuenta de que con cuatro cambios estéticos es muy probable que lograsen laminar la hegemonía JELtzale, sobre todo en Bizkaia. Eliminen las banderitas españolas de sus campañas, aprendan euskera de una santa vez, bailen aurreskus ante la Virgen de Begoña, lleven a orgullo ser del Athletic,  y habrán conseguido mimetizarse por completo con el PNV, y entonces, en ese momento, la hegemonía JELtzale caerá.