lunes, 20 de junio de 2016

¿Respeto? póngame cuarto y mitad

¿RESPETO? PÓNGAME CUARTO Y MITAD

            Dicen que se está perdiendo la educación, que no se ceden asientos en el autobús, y yo añado que también estamos perdiendo la Sanidad, el empleo, y hasta la dignidad. Pero quizá sea cierto y de un tiempo a esta parte ser educado a las antiguas formas no se lleve. Es más, incluso aseveraría que ser educado, en cualquiera de sus modos, no se lleva. Sin embargo, el espectáculo lamentable al que estamos asistiendo en esta penúltima campaña electoral es digno de un análisis pormenorizado sobre la bajeza humana. Análisis que a buen seguro podría servir de tesina para algún/a aplicada estudiante de Filosofía si esa carrera no estuviera al borde de la extinción.
            Sí, ya sé, estamos en Campaña, la segunda en apenas seis meses, y la antesala de la madre de todas las contiendas electorales en la CAV (Vascongadas si me lees allende el Ebro) También entiendo que es mucho lo que está en juego en estas elecciones. Muchas poltronas, muchos despachos, futuras puertas giratorias, pero también un giro, un cambio, un recambio y vaya usted a saber cuántas cosas más. ¡Cómo no enterarse de todo esto! Sobre todo cuando uno milita en un partido político en liza. Pero no, a mi entender no todo vale. Ni en el amor, ni en la guerra, ni tampoco en Campaña. Y esto es así, por mucho que podamos escudarnos en que el perfil de algunos candidatos es de chascarrillo fácil.
            Todas nos hemos reído con que España tenga españoles y mucho españoles, o los catalanes sean gente que hace cosas, o que el pueblo quiere que sea el alcalde quien quiere que sea el pueblo, o algo así, y todas aprendimos que una taza es una taza y un plato es un plato. Todos nos hemos cachondeado de esas imágenes en las que pareciera que el Sr. Rivera, ante decenas de cámaras y móviles, “pillara” su “saquito”. Y  a todas nos parece bien, hasta que el centro de esos vídeos es el candidato de nuestro Partido. Entonces salimos airados gritando que no todo vale, que hay que tener respeto. Y yo veo a los candidatos y me pregunto si fue primero la gallina o el huevo.
            Y es que, a mi entender, recoger lo que se siembra es lo habitual, y que lo recolectado se lo queden Hacienda y el Patrón el sino de quienes no nacimos en familias “de Bien”. Pretender criar serpientes en el jardín y que sólo muerdan a nuestros vecinos, cómo decía Hilary Clinton sobre el yihadismo, es tan absurdo como pensar que a quien atacas no se revolverá con las mismas armas. Que ni la Iglesia, esa que proclama poner la otra mejilla, ha hecho de la resignación propia, arma válida. Porque el Estado español no es precisamente ducho en eso del respeto al rival, y a esto hay que añadir que no es el españolito medio muy dado a reírse de sí mismo, ni soportar las chanzas con estoica resignación británica. Por estos lares se lleva más “el que la hace la paga”, y si no la hace también, basta con que no me caiga ni medio bien. Si eres vasca o catalana sabrás de sobra de lo que hablo, o anarquista, u okupa, o disidente, o sindicalista, o pobre en general…
            Dicho todo lo anterior entiendo lo ofendidos que se sienten los del PASOK hispano por las imágenes de Sánchez limpiándose la mano tras estrechar las de unas personas afro-europeas. Me parecen actuaciones rastreras la utilización de imágenes sacadas de contexto. Sin embargo, lo que no entiendo es que quienes llevan décadas generando este “ecosistema” no estén adaptados a él. Quienes han generado un Medio cargado de medios dispuestos a vilipendiar a todo lo que se mueva fuera de su radio de acción se ofenden ahora porque les toca a ellos, y no se muestran tan ofendidos cuando un medio de comunicación afín llama radicales a profesores que se manifiestan por sus derechos y el futuro de la educación. O cuando refuerzan discursos xenófobos. O cuando se dan “clases de democracia” en otros países mientras en tu casa reprimes toda disidencia. O cuando...

            Es por todo lo dicho que no sorprende la degeneración constante, la sustitución del debate por el ataque, la pérdida de todo respeto que nunca se ha hallado. Sería interesante ver debates serios sobre lo que de verdad importa, la vida, las personas, el futuro, el empleo, la dignidad, aunque supongo que esto no importa a la gran economía, al gran capital, y sobre todo a los grandes capitalistas que están detrás esas grandes fortunas. Lo que importa es, tal y como digo y repito habitualmente, que el Circo siga funcionando. Panem et Circenses, aunque sea sin pan.