viernes, 23 de enero de 2015

Quiero mi pijama!


¡QUIERO MI PIJAMA!
Una Odisea postmoderna

            Quizá sea el frío, la calefacción o los nervios, pero últimamente he de reconocer que me cuesta dormir y me levanto cómo si una Unidad de antidisturbios hubiera estado defendiendo la Democracia en mi cuerpo. Sin embargo, haciendo bueno el refrán, hoy me siento consolado al descubrir que no es un mal extraño el que padezco, sino que, al parecer, afecta a una gran parte de la población en el Reino de Talión o España, como ustedes prefieran. Mi descubrimiento, como todo aquel descubrimiento importante, ha sido producto de una buena dosis de casualidad.

            Cansado de descansar mal he decidido cambiar mis hábitos de dormir con dos gotas de Channel y apostar por cubrir mis indecorosas lorzas con algo tan banal como un pijama. Dicho y hecho mi primera decisión del día ha sido lanzarme a la compra de tal prenda y he bajado a la primera mercería que he encontrado. (Labor complicada desde la proliferación de centros comerciales en esta nuestra capital artificial)

-Buenos días, quería comprar un pijama....- dije con mi timidez habitual, casi pidiendo permiso por robar el silencio a la amable dependienta que devolviéndome una bonita sonrisa de mujer madura desató una proverbial verborrea para explicarme que si buscaba “el pijama de la Esteban” ella no lo tenía en la tienda, y que aunque había pedido a fábrica le habían dicho que tardarían, que los pedidos se acumulaban.

            Sorprendido y anonadado por tal cantidad de datos, cotilleos sobre el por qué de aquel desabastecimiento bolivariano de pijamas de leopardo rosas olvidé mis intereses propios y me disculpé abandonando la tienda.

            Tal ha sido la preocupación que me ha asaltado que raudo y veloz me he puesto a teclear en el ordenador para calmar mi frustración. ¡Esto es el acabose! ¡El fin del mundo! ¡El apocalipsis! España se rompe. Desabastecimiento de pijamas en pleno invierno provocará la mayor crisis que haya conocido el otrora Imperio. La impecable capacidad de gestión del Gobierno Popular puesta en entredicho al no saber prever que la aparición en pantalla de la Princesa del Pueblo en un programa cultural de tal nivel como GH Vip podría desatar la euforia y la necesidad consumista del populacho.
            Todavía ahora, con la frente sudorosa no entiendo como no se ha declarado estado de emergencia nacional, que no importan las pensiones, ni los salarios, ni la cadena perpetua, ni que la infancia pase hambre, ni que nos lleven a la ruina, España es un país moderno que no puede permitir que su estado de derecho flaquee de esta manera. ¡Queremos pijamas ya!

DIOS QUE TROPA