jueves, 15 de enero de 2015

El redil, la cárcel o el cajón


EL REDIL, LA CÁRCEL O EL CAJÓN
(Narnia no es lo que era)

“Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria”
Groucho Marx

            Me hago mayor, y cuanto más mayor me hago más consigue sorprenderme la capacidad humana para voltear, modificar y sacrificar el sentido de las palabras y las ideas. La capacidad de quien dirige de apropiar o expropiar el valor de esas ideas y de esa forma obligar a quien disiente a ejercicios de contorsionismo intelectual para transmitir sus ideas con clarividencia y nitidez. Seguro que a ti, avispada lectora o lector, no se te escapan cientos de ejemplos empezando por la apropiación por parte del Partido que gobierna en el Reino de España de la palabra “popular”; del pueblo. Sin embargo, la triple pirueta mortal con tirabuzón y clavada en colchoneta la ha logrado el neoliberalismo, sin duda.

            No existe ideología más individualista que la liberal que protege y defiende ante todo el capital privado, la libre competencia y la acumulación de riqueza como base social. Sin embargo en pleno siglo XXI sorprende escuchar a los “grandes estadistas neoliberales” hablar del bien colectivo, de la economía colectiva para hacer frente a las posiciones rupturistas y los discursos sociales provenientes de la izquierda. Es el neoliberalismo el que se rasga las vestiduras ante la irrupción de opciones como Syriza y nos habla de que estos experimentos ponen en riesgo la economía y con ella la sociedad, como si SU economía fuera la nuestra, la del 99% de la población. Han logrado que mucha parte de la ciudadanía crea que su bienestar este directamente ligado a las cuentas de resultados de esta o aquella multinacional, a los resultados de Wall Street o a cualquiera de los cientos de índices macroeconómicos. Pero esa mentira tiene los pies de barro y parece que empieza a llover.

            La mentira neoliberal se mantenía inmutable mientras una mayoría social conservaba un cierto nivel de bienestar, pero, ¿qué ocurre cuando a pesar de los recortes, de las concesiones constantes del pueblo, ese bienestar no existe, es más, cada día se sigue recortando? Pues que la gente empieza a cuestionarse sino será mejor cambiar que continuar por el mismo camino, y es entonces cuando viejas ideas, como la lucha de clases, regresan y se van reforzando, y entonces los gobiernos, los poderosos empiezan a temblar y las palabras parecen no bastar para calmar los ánimos, y el simple vallado no parece seguridad suficiente para mantener al ganado en el redil.

            Pero las mentiras de las palabras nunca han sido suficientes, por eso siempre se han cumplimentado con otras ideas fuerza en la mente de la masa, y una de esas ideas principales ha sido el terror, el miedo. Estadísticamente quien camina a su lado tiene una enfermedad altamente contagiosa o es un peligroso terrorista, no se preocupe, si hace lo que nosotros decimos el Estado cuidará de usted, y sino lo hace, es muy probable que usted sea ese enfermo o ese peligroso terrorista y por tanto el Estado tendrá que detenerlo para proteger al resto de la ciudadanía que Usted está poniendo en peligro.

            De un tiempo a esta parte estas “amenazas” han crecido exponencialmente. Todos los años nos amenaza una nueva epidemia, la Gripe A, la Aviar, el Ébola ... El enemigo externo multiplica las guerras, el interno los atentados terroristas y la conmoción. Se respira miedo, se ve miedo, se devora miedo. Sin embargo ese miedo social es en realidad el reflejo del pánico que devora al poder, y ellos lo saben. Son conscientes de que si una sola oveja rebasa la valla y ve que no hay lobos al otro lado de la cerca, a esa oveja pueda seguirla todo el rebaño. Por eso son tan importantes las próximas elecciones en Grecia, por ejemplo, y por eso, los pastores están dispuestos a sacrificar cuantas ovejas sean necesarias. Merkel no cesa de avisarlo; fuera del rebaño hace mucho frío, y sino lo hace, ya se encargarán de congelarnos.

            Pero el miedo también les da la coartada perfecta para recortar las pocas libertades de las que disfrutamos. Con cada atentado ¿? Se planean nuevos escenarios policiales. La represión es cada día más evidente, y las cárceles se llenan de disidencia. Pero no se preocupen, el Poder, los Estados, todavía tienen una buena reserva de pinos para preparar cajones si las ovejas siguen acercándose al cercado, pero, ¿Cómo continuar en los límites de la verja cuando ya no tenemos pasto, ni cuadra para resguardarnos de la lluvia, y tenemos que observar como nuestras compañeras son devoradas por los buitres?