martes, 23 de octubre de 2018

Chicote y las verdades incómodas


CHICOTE Y LAS VERDADES INCÓMODAS

            Resulta que un reality, un programa de pseudo investigación, dicen que ha destapado la triste realidad de las residencias de personas mayores. Dicen que en Castilla-León, porque es dónde se graba el programa. Porque inmediatamente todas las instituciones han dicho eso de “a mí que me registren”. Dicen que Castilla-León va a expedientar a las residencias. Dicen que han abierto investigaciones. Dicen. Dicen pero no hacen. Por allá, por acullá y por acá también, que el oasis vasco no es diferente.
            Sin embargo, puestos a repartir culpa, aquí no se libra ni el Tato. Las instituciones, porque saben de sobra que para que la atención, los cuidados, sean rentables económicamente es imprescindible la explotación laboral, el recorte de recursos, y por ende, la calidad de los cuidados. Porque si queremos dignidad, calidad y atención hay que decirlo claro, es imprescindible asumir que han de ser deficitarios. Por supuesto eso no haría atractivo el sector para la iniciativa privada y no quedaría otra que profundizar en la gestión pública. Y sí, hay que decir que eso significará recortar en otras cosas… o subir impuestos. Claro que las instituciones son conscientes de estos debes en la red privada de atención. Pero investigarlas, sancionarlas y cerrarlas significaría inevitablemente reconocer una realidad incómoda; las políticas de cuidados son insostenibles sin un cambio de rumbo político y económico.
            Ahora puede que estés cabreada. ¡Qué vergüenza! ¿Dónde están las instituciones? Pero también hay que hacerse otra pregunta; ¿Dónde están las familias? Sí, los familiares también son culpables de que esta situación se mantenga. ¿Dónde están cuando las trabajadoras denuncian? ¿Dónde están presionando a las instituciones? ¿Por qué no arden las calles por los Servicios Sociales? ¿Cómo es posible que no sepan lo que ocurre en las residencias donde están ingresadas sus padres y sus madres? ¿Cómo es posible que apenas exista movimiento social exigiendo que los Servicios Sociales se equiparen con la Educación o la Sanidad? Sí, también somos culpables de omisión.
            Pero tampoco las y los trabajadores se libran de la culpa. Salvo honrosas excepciones, el miedo paraliza. Miedo a perder un empleo precario y mal pagado. Miedo a las represalias. Y aquí sí que hay que poner en primera línea a Araba, con un sector privado de mini-residencias, con convenio estatal de 900€, sin control institucional de una institución, la Diputación Foral de Araba, que está desbordada por la demanda y sin capacidad de respuesta real. Araba es la precariedad entre la precariedad de la CAV, pero mientras en Bizkaia y Gipuzkoa hay organización sindical en Araba hay un páramo. Sí, por la dificultad del sector, por la diseminación laboral, pero también por intereses sindicales, porque es más sencillo y rentable trabajar mejoras en las grandes residencias que luchar por un Convenio Sectorial que mejore las condiciones para TODAS las trabajadoras.
            Sí, Chicote ha sacado a la luz una verdad incómoda, pero se olvidará pronto, porque es más fácil barrer debajo de la alfombra hasta la próxima. Nos ponemos dignos. Nos colocamos la corbata. Salimos al atril. Damos una rueda de prensa. “Eso en Araba no sucede” “Araba es la vanguardia” Y la próxima residencia será privada, seguirá el negocio, un negocio que no es tal, sin dinero público y condiciones indignas. Las preguntas clave son; ¿Estamos dispuestas a reconocer la verdad? ¿A pagar más impuestos? ¿A defender lo público? ¿A hacer huelgas? ¿A soportarlas? ¿A luchar por el bienestar de nuestras familias? ¿A cambiar nuestro voto?

No hay comentarios:

Publicar un comentario