martes, 26 de abril de 2016

Sociedad o caridad

SOCIEDAD O CARIDAD
         Decía Francis Fukuyama en 1989 que el fin de la historia ha llegado. Cómo línea fundamental para su argumentación venía a decirnos que la victoria de las democracias liberales frente al bloque soviético iba a significar el fin de las luchas entre clases porque el liberalismo había terminado con la existencia de las clases sociales. Sin embargo, a nadie se le escapará que en realidad, en este modelo neoliberal en el que subsistimos, no sólo no han desaparecido las clases sino que se han multiplicado, llegando al punto de que el propio YO, el individuo, se ha convertido en su propia Clase.
            El individualismo liberal y neoliberal ha terminado con la lucha de clases, sí, pero no con las clases. Asistimos a un mundo cada vez más fragmentado, con un 1% de la población mundial acumulando el 50% de los recursos mundiales, pero las guerras por las migajas entre el 99% restante les permite disfrutar del banquete infinito apareciendo incluso como los grandes benefactores mundiales. Así no es difícil comprender que un solo hombre, el Sr. Amancio Ortega, que acumula una fortuna total superior a los 80.000 millones de € (encontrar a la primera mujer en la lista de grandes fortunas les costará un rato, pero tranquilos, el Patriarcado tampoco existe) sea idolatrado por donar 17 millones a la Sanidad Pública galega, mientras, si existiese una fiscalidad verdaderamente redistributiva, este “señor” debería pagar por su indecente acumulación más de 500 millones anuales de los que hoy en día paga 0.
            Ejemplos como el del potentado dueño y señor del Imperio Inditex deberían colocarnos en la disyuntiva del debate que da título a este post, lo que nos debería llevar irremediablemente a decirle al señor Fukuyama que se equivocaba, su “Fin de la Historia” no es el fin de las clases, sino el fin de la sociedad.
            El ser humano es un ser social, y necesitamos de esa sociedad para sobrevivir, pero la sociedad es, por definición, colaboración, relaciones sociales entre sus miembros. El modelo capitalista, esas democracias liberales que citaba Fukuyama, genera, por contra, un sistema de castas que permite la exclusión de miembros de la sociedad. La pobreza es la mayor epidemia actual, y al igual que en la edad media se expulsaba de las ciudades a los leprosos, en la actualidad se expulsa a los pobres del Sistema. Pero además se condena a la pobreza a quienes no son rentables para el mismo.

            Con estos mimbres, con un mundo globalizado donde el liberalismo avanza sin apenas resistencia, lo público tiene los días contados. Ni la educación ni la sanidad garantizadas son prioridad y mucho menos los Servicios Sociales. El que pueda que se lo pague. Ese es el camino en la sociedad del YO. Ante esa realidad, es obligación de todas las personas que creemos en un mundo social, (socialista) cuestionarnos si creemos que debe ser un derecho universal el acceso a todos los recursos básicos para todas las personas, y si lo creemos así, enfrentarnos y presentar batalla en todos los frentes contra la caridad, el modelo asistencial de leproserías para la pobreza. No hay medias tintas, es la guerra, y vamos perdiendo.