lunes, 10 de julio de 2017

¡Qué se mueran los viejos!(pobres)

¡QUÉ SE MUERAN LOS VIEJOS! (pobres)
Ya está, ya lo he dicho, que se mueran todos… menos yo. Ya lo dijo la inefable Christine Lagarde “Los ancianos viven demasiado y son un peligro para la economía”. La susodicha, con 61 años, está a un paso de suicidarse para aligerar al Sistema de su gasto. Y es que ya se sabe, los viejos son una carga. Se pasan el día ociosos, viajando con el IMSERSO, y encima requieren muchos cuidados, muy caros. ¡Eh! Que los niños también, pero claro, estos son una inversión de futuro, mientras que los viejos sólo tienen pasado.
Hoy he leído un nuevo informe vacuna, de los que te van inoculando miedo para que no te duela “su” verdad cuando llegue. Ese informe que nos dice que por cada cien jóvenes viven 145 pensionistas. Pánico. ¡Esto es insostenible! Así no podemos ir a ningún sitio. Hay que retrasar las pensiones, o mejor eliminarlas. Volvamos a la selección natural, que sólo sobrevivan los fuertes, los capaces de trabajar, o los ricos, que estos no molestan y pueden vivir hasta que deseen, y son una gran pérdida para la humanidad. Fíjense en Amancio Ortega, 81 años, pero ahí sigue, al pie del cañón, recibiendo dividendos multimillonarios y donando máquinas contra el cáncer. Ese es el modelo.
Tenemos un problema. Por lo visto para llegar a viejo lo importante ya no es la calidad de vida, lo importante es que haya relevo generacional. Poneos a procrear ya, coño, que yo tengo la jubilación a la vuelta de la esquina. Pero claro, lo de procrear mucho tampoco es sostenible. La vida está muy mal, es muy cara, no hay futuro, y además, un 30% de los que nazcan estarán condenados al paro. ¡Vuelvan los Sex Pistols! ¡No Future!
Añadamos a la ecuación que todos los estudios científicos aseguran que el planeta está  superpoblado. La economía está sobrecalentada. Ya no es problema de que no haya comida para tantas bocas, sino que la acumulación de riqueza no da más de sí. En el 1% ya no caben más. Molestamos. Y los que más molestan son los viejos. Así que vamos a ir haciendo propuestas para dar soluciones antes de que sea demasiado tarde.
Alarguemos la edad productiva. ¿Hasta dónde? Hasta que la persona en cuestión considere que el poco dinero que ha podido ahorrar le dará para subsistir hasta el fin de sus días. Si eso no se da que done la última gota de su sangre en la obra. ¿Pensión de jubilación? La que se pueda pagar.
La sanidad como los talleres. A partir de cierta edad las averías no se arreglan, siniestro total. Centremos nuestros pocos esfuerzos en reparar los engranajes productivos, el resto es vicio, y los vicios que se los pague cada cual. Esto incluye todo tipo de cuidado. Residencias para quien pueda, al resto que lo cuiden en su casa que para eso están las mujeres, que las tenemos ociosas y les está dando por pensar.

Y si todo lo que te cuento no te convence, entonces tú también nos sobras, rojo, disidente y antisistema. Si crees que la vida es otra cosa, que tiene que ver con sentir, ser, disfrutar, compartir… eres un estúpido que no ha entendido nada, esa es la vida de los elegidos, la tuya tiene que ver con ser un engranaje perfecto de esta maquinaria. Nace, crece, reprodúcete lo justo, produce, consume y muere. Y a poder ser hazlo joven y por alguna patria, que ya nos lo dice Goldman Sachs, “hace falta una gran guerra o una fuerte recesión”